Piernas cansadas: un problema frecuente pero con solución.

16/10/2018

Uno de los principales motivos de consulta en nuestros centros son los pacientes que sufren de piernas cansadas; otras veces se quejan de pesadez, hormigueo, picores, etc. Estos enfermos llegan a nosotros con pocas esperanzas después de haber consultado a diferentes médicos y sin encontrar una solución a sus síntomas, pero a todos les podemos ofrecer una ayuda efectiva.

Estos síntomas pueden aparecer sin que se aprecien dilataciones venosas grandes, ni voluminosas. Como al examen físico visual no se detecta alteraciones importantes, se suele considerar sólo el aspecto estético del problema. Que la solución a este problema no sea una intervención quirúrgica no significa que no necesiten un tratamiento para que puedan desarrollar de modo natural de su actividad diaria.

Generalmente las dilataciones venosas más grandes y voluminosas no producen síntomas importantes, sin embargo son las más peligrosas, y por eso es muy importante que todos los pacientes con esos problemas reciban una atención médica correcta.

Otras veces los pacientes ni siquiera son conscientes de sus propios síntomas y atribuyen el cansancio a su actividad laboral, las horas que permanecen de pie, etc. Acuden a nuestras clínicas buscando una mejoría estética y se sorprenden cuando al iniciar nuestro tratamiento logran caminar más, trabajar más horas y cansarse menos.

Por otra parte, las dilataciones venosas pequeñas, conocidas popularmente como “arañas vasculares”, suelen acompañarse de síntomas importantes, no proporcionales a lo visible a simple vista. Por eso a todos nuestros pacientes se les examina con una lámpara especial para ver lo que está debajo de la piel y esto se complementa con un estudio ultrasonográfico para hacer una valoración integral de todo el sistema venoso.

Después de identificado todo lo que está dañado se procede al tratamiento que suele ser mediante esclerosis (inyectar un medicamento para ocluir las venas dañadas) pero hay que acompañarlo siempre de otras medidas preventivas (ver el tema “Cómo prevenir la enfermedad” en este mismo blog).

Algunos medicamentos, ya sea por vía oral o por vía tópica (cremas) pueden aliviar los síntomas, pero siempre aclaramos que no evitan la aparición de varices, ni hacen que las mismas desaparezcan, por lo que deben utilizarse como un alivio, pero no son una solución definitiva.

Dentro de las medidas terapéuticas recomendables, el uso de medias elásticas es lo más efectivo tanto para aliviar los síntomas como para retrasar la aparición de nuevas varices. La mayoría de los pacientes ya tiene algún tipo de media, pero lo habitual es que no las usen porque suelen ser difíciles de poner, tienen aspecto poco atractivo y no perciben mejoría significativa. Esto ocurre porque no usan la media adecuada, que debe ser a la medida de la pierna y de compresión gradual (máxima en el tobillo y menor hacia arriba) y acorde a la severidad de su problema. Las medias no tienen que ser duras, ni incómodas para aliviar. Actualmente hay muchos materiales de gran calidad y es posible encontrar un soporte elástico que cumpla las expectativas del paciente (ver en este blog “Colección otoño-invierno para cuidar su salud”).

Para terminar queremos recordar la naturaleza crónica de esta enfermedad, es decir, que depende de factores que no podemos erradicar como la herencia, los factores hormonales, la exposición al calor, las horas de trabajo, etc. por lo que siempre es recomendable que el paciente acuda a una revisión, por lo menos una vez al año, tanto si tiene síntomas como si no los tiene, tanto se le ha aparecido alguna nueva dilatación venosa o el aspecto de sus piernas es normal, porque con los medios técnicos disponibles detectamos problemas no evidenciables a simple vista y podemos actuar antes de que aparezcan las complicaciones.

Prevenir siempre es mejor que curar.

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